domingo, 8 de agosto de 2010

LEY DE HIDROCARBUROS

LEY DE HIDROCARBUROS

Es una ley  propuesta por el gobierno de Rafael correa donde se busca el beneficio para el ecuador,  ley donde se pretende hacer nuevos contratos para las empresas extranjeras que explotan petróleo en el país , ya que muchas de ellas han tenido por años al país en zozobra  por sus excesivos beneficios en la explotación petrolera.
La nueva ley también pretende rebajar los sueldos de los trabajadores  con el único fin de utilizar esos recursos para la mejora y mantenimiento de las comunidades que viven cerca o para el mismo ambiente donde se extrae el oro negro.  
Esta ley tiene muchos beneficios para nuestro país ya que así se daría paso  a las empresas nacionales y estatales para la extracción de nuestro petróleo,  tener mejores ingresos, el aumento de mano de obra nacional, todo con el objetivo de mejorar   el bienestar del país  y el mejor manejo de nuestros recursos naturales. 

La ley  sostiene que el país recibirá un mayor porcentaje  y ganancia por ser dueño del oro negro y las empresa extranjeras recibirán una ganancia justa,  ya que por muchos años aquellas empresas se llevaban casi toda la ganancia y al ecuador solo le daban un 10 % a pesar de ser dueño. Esta nueva ley de hidrocarburos cambiara esta situación ya que ahora será lo contario  ya que nuestro país tendrá una mayor participación en la explotación de nuestro oro negro 
La norma se presenta como un instrumento dirigido a evitar la caída de la producción petrolera y, además de facilitar la renegociación, fija competencias en los aspectos administrativo, de control y de gestión.

El Trabajo  no es simplemente ampliar la producción de petróleo, sino optimizar su extracción sin ocasionar más destrozos ambientales y sociales.  Nuestro gobierno no será un socio de las empresas transnacionales en contra del pueblo ecuatoriano, como ha sucedido una y otra vez en la actividad petrolera. Hay que procurar obtener el mayor beneficio posible para el país en cada barril extraído, refinado, transportado y comercializado, antes que maximizar el volumen de extracción, pero hay que hacerlo respetando a la naturaleza y a las comunidades.
Las empresas que deseen participar en la nueva fase hidrocarburífera no simplemente deben cumplir con las normas anteriores. Ni siquiera es suficiente una simple mejoría de dichas normas. Se requiere otro tipo de contrato que entregue el máximo beneficioso posible al país.

El beneficio a obtener no se medirá solo por el monto de los potenciales ingresos a obtener, sino por la disponibilidad de crudo para que Ecuador satisfaga su demanda interna de derivados, ampliando su capacidad de refinación y propiciando un uso eficiente del petróleo y sus derivados. Esta es una de las principales exigencias para transformar la actual matriz energética, construyendo otra matriz energética fundamentada en fuentes renovables y sustentables de energía, así como en un consumo eficiente.

Por ejemplo, hay que apurar las tareas de rehabilitación y repotenciación de la Refinería Estatal de Esmeraldas. Además, cabría crear las condiciones legales adecuadas para que la construcción de la Refinería del Pacífico atienda las demandas nacionales en este proceso de transición energética, sin poner en riesgo la Naturaleza ni la vida de las comunidades locales, y sin que su construcción pueda constituir una violación de la soberanía nacional. 

La Asamblea Nacional debería hacer un seguimiento de estos proyectos de trascendencia indiscutible, como lo es también el proyecto hidroeléctrico Coca-Codo-Sinclair; tarea en la que también deberían involucrarse sendas veedurías ciudadanas.

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